EL RESCATE FINANCIERO ES
LA MAYOR INMORALIDAD DE LA HISTORIA DE
LA HUMANIDAD
La Marea es una interesante revista que apuesta por la libertad, la igualdad,
la laicidad, la defensa de lo público, la soberanía de los pueblos, la economía
justa, la regeneración democrática y la denuncia de la ilegitimidad de la
monarquía, la memoria histórica, la cultura libre, el trabajo y la vivienda
dignos y el respeto por el medio ambiente.
Recientemente publicó una entrevista con Max-Neef,
un economista chileno, sobre la situación económica y social del mundo actual,
que consideramos de especial interés para todos los que andamos preocupados por
encontrar una salida a los gravísimos problemas que acucian al mundo actual y
nos afectan a cada uno de nosotros. Entre otras cosas afirma que “El
rescate financiero (aplicado también en España) es la mayor inmoralidad de la
historia de la humanidad”.
8 de julio de 2014
Este otoño se cumplirán seis años de la caída de Lehman Brothers, considerado el
pistoletazo de salida del crack financiero que aún sufrimos. ¿Cómo valora la
gestión de la crisis que han llevado a cabo las autoridades económicas,
capitaneadas por el FMI?
Todo lo que ha ocurrido
es una conexión de cosas que no hay que hacer. Para mí, lo más desconcertante y
preocupante es que no importa cuántas veces quede en evidencia que ciertas
políticas económicas son desastrosas; se sigue insistiendo en las mismas. Los
economistas se creen científicos, por lo menos decidieron ser científicos los
neoclásicos, a finales del siglo XIX. Para ser científicos decidieron que la
economía se pareciera lo más posible a la física, con lo cual hicieron una
serie de inventos absurdos y modelos matemáticos que son verdaderos disparates.
Además, si la economía fuese una ciencia y los economistas, científicos,
actuarían como científicos; ¿y cómo actúa un científico cuando una teoría
determinada falla? Inmediatamente se ponen con toda la intensidad a buscar cuál
es la alternativa a esa teoría, porque esta no funciona, y ¡se destierra y se
acabó!
Pues eso es exactamente lo que los economistas parecen hacer.
¡No lo hacen! Tienen
actitud científica cero, se insiste en los mismos errores. Lo que ocurrió desde
octubre de 2008 es, a mi juicio, una de las peores monstruosidades de la historia.
Con todas las especulaciones, la basura que vendían los bancos, absolutamente
repugnante… de repente se ven en una situación crítica y hay que hacer todo lo
imaginable e inimaginable para salvar a los delincuentes. O sea, no se salva a
las víctimas, las víctimas no tienen ninguna importancia, lo que importa es
salvar a los delincuentes, a los que provocaron la crisis. Y en cuestión de un
par de meses logran juntar a nivel de todo el mundo, para salvar a esos
delincuentes, del orden de diecisiete billones de dólares.
Sí que había dinero…
El informe de la FAO
(Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), de
poco antes de octubre de 2008, indicó que para superar el hambre en el mundo se
necesitan del orden de 30.000 millones de dólares al año. Divide diecisiete
billones por treinta mil millones: obtienes seiscientos años de un mundo sin
hambre. ¿Dónde estaba esa plata? Yo mismo, que trabajé en las Naciones Unidas
años atrás, hasta hace poco estaba convencido de que era verdad que no
alcanzaban los recursos para resolver el hambre. ¡Pero sí hay mil veces más
recursos para salvar a los delincuentes! Eso, para mí, es tal vez el acto
inmoral más grande que se ha cometido en la historia de la humanidad.
Cómo explica que se recete austeridad a Europa y luego el economista jefe
del FMI reconozca el “error” a la hora de valorar el impacto de las medidas.
¿No sabían lo que iba a ocurrir?
No hay que ser
economista, ¡es cuestión de sentido común! Si tú no tienes nada, perdiste la
casa, perdiste tus ahorros, y yo te digo: ‘¡Pero sé más austero!’, se llega a
lo que llegaron ustedes aquí en España; nunca había ocurrido, que en España
llegara un momento en que muera más gente por suicidios que por accidentes de
tráfico. Y yo pregunto, ¿esos suicidios eran realmente suicidios? ¿O eran
asesinatos de un sistema económico perverso? ¿Qué manera tienes de ser más
austero cuando no tienes nada? ¡Pegarte un tiro! ¡Esa es la máxima austeridad!
Eres un patriota, porque ayudas a la economía al eliminarte. Esa es la
situación. Para mí, desde un punto de vista científico, ético, moral, desde
todo punto de vista, todo lo que ha ocurrido es una asquerosidad
inconmensurable, y que va además contra el más elemental sentido común. ¿Qué
lógica tiene hacer sufrir a una población hasta los extremos más indecibles
para beneficiar a la economía? ¡Si la cosa es al revés! La economía está para
servir a las personas y no las personas para servir a la economía. ¡La economía
no es Dios! Las consecuencias son que una economía como esta mata a más gente
que todos los ejércitos del mundo juntos, pero no hay culpables. Todos esos
muertos son muertos impunes.
¿Responde a una cuestión de ineptitud o de intereses?
Es perversidad. A menos que
sean absolutos imbéciles, que supongo que no lo son. Pero les conviene más eso
que lo otro. La gente no interesa, la gente es prescindible, y eso está dentro
de la teoría económica neoclásica. ¿Sabes que en un libro de texto de economía
neoclásica, la solidaridad es un acto irracional? ¡Si eso te lo enseñan! Lo de
que la única racionalidad es maximizar tu utilidad, todo lo otro es irracional…
Así que el problema comienza en la educación económica… ¿No se forma
correctamente a los economistas?
No. En la época en que
yo estudié Economía estudiábamos todas las escuelas económicas. Dos cursos
fundamentales del currículum eran Historia Económica e Historia del Pensamiento
Económico; ninguna de esas está en ningún currículum hoy día. Los economistas
no tienen ni idea de la historia económica del mundo ni de qué otros
economistas pensaron qué cosas, porque este ya es un modelo definitivo para la
eternidad, o sea que ¿para qué quieres saber lo que pensaban otros? Fíjate qué
estupidez. Y eso en todas las universidades, se pueden contar con los dedos de
la mano las que se han zafado de eso. En consecuencia ahí tienes una
institución que en estos momentos tiene una inmensa responsabilidad, y es la
Universidad.
¿Qué implica este tipo de educación?
Que son economistas absolutamente
incultos, y además con teorías que impiden que entiendan el mundo real. Lo
único que tienen es un modelo matemático, y ese modelo es la realidad. Y si
resulta que ese modelo no funciona no es porque el modelo esté mal, sino que la
realidad hace trampas, y la función de la realidad es adaptarse a tu modelo.
Esa es la actitud. Mientras sigan produciéndose economistas así no hay manera
de cambiar, porque son los economistas los que tienen acceso al poder: los
políticos, los empresarios, consultan a los economistas. O sea, ¡le consultan
al que menos entiende el mundo real! Es una comedia dramática. Completamente
absurda.
¿Qué implicación tiene en ello la entrada de grandes empresas y bancos a
las universidades?
Uno de los problemas que
tiene la Universidad hoy en día es que dejó de ser lo que era y terminó vendida
al mercado. La Universidad funciona de acuerdo a lo que le pide el mercado. Y
el mercado son las empresas… Hay muchas empresas que hacen donaciones sabrosas
a muchas universidades para que eduquen de la manera en que a ellos les
conviene. Harvard educa a niños para Wall Street, esa es la función. Se llamará
la mejor universidad del mundo, que yo tengo mis serias dudas, pero los educa
para Wall Street. Está todo determinado para satisfacer las codicias de grupos
de poder.
Ha afirmado usted en reiteradas ocasiones que los economistas no entienden
lo que es la pobreza.
Una cosa es saber y la
otra comprender. Saben todo lo que se puede saber sobre la pobreza, pero no la
comprenden. Tienen todas las estadísticas, y sobre eso hacen planes para la
superación de la pobreza. Pero no han estado en la pobreza, no han convivido en
la pobreza, no han olido, ni han comido ni han dormido la pobreza. Y eso es
tremendamente importante y fue gravitante en mi vida. Yo era un joven brillante
profesor en Berckley, una de las mejores
universidades del mundo. Tenía 27 años, orgulloso. Cuando me fui a trabajar con
organismos internacionales a zonas de pobreza, recuerdo que estaba en la sierra
peruana, en una comunidad indígena, un día muy feo, había llovido… Yo estaba
parado en el barro y frente a mí, otro hombre pequeño, flaco, sin trabajo,
cinco hijos, una mujer, una abuela… Y nos miramos, y en ese momento fue para mí
como una puñalada, ¿qué le puedo decir a este hombre? Y me di cuenta de que no
tenía lenguaje. No tenía nada coherente que poder decirle. En el momento en que
miré a los ojos a la pobreza, me quedé mudo.
De ahí acuña después el concepto de economía descalza…
Me di cuenta de que todo lo que había estudiado no me servía para nada. Ahí
cambié radicalmente como economista y surgieron mis principios de economía
descalza, desarrollo a escala humana, etc. Una cosa es tener
información y la otra es comprender. Y yo diría que, como problema general,
nuestra época se caracteriza porque sabemos muchísimo pero comprendemos muy
poco. Y la diferencia entre saber y comprender te la puedo ilustrar de mi
manera favorita: puedes estudiar todo lo que se pueda estudiar, desde una
visión teológica, antropológica, sociológica, biológica, química, bioquímica,
neurológica… sobre un fenómeno humano que se llama amor. El
resultado es que vas a saber todo lo que se puede saber sobre el amor, pero
nunca vas a comprender el amor a menos que te enamores. Es decir, que sólo
puedes comprender aquello de lo eres parte. Si no eres parte, sólo tienes
información.
Información no nos falta hoy en día…
Piensa que nunca en la
historia de la humanidad se ha juntado tanto conocimiento como en los últimos
cien años, ¡y mira cómo estamos! Me pregunto para qué diablos sirvió todo ese
conocimiento con un mundo destrozado, hecho pedazos, como en el que estamos
viviendo ahora. No necesitamos saber más, lo que necesitamos es comenzar a
comprender, y para comprender tienes que integrarte. Mientras no nos demos
cuenta de que todo está integrado con todo, mientras sigamos con un mundo
atomizado, con una visión cartesiana, no se resuelven los temas. La pobreza es
eso. Tú eres parte de los pobres. Por eso yo siempre he dicho que uno no puede
hacer nada por los pobres, uno sólo puede hacer con los pobres. Métete, ve qué
potenciales hay en una comunidad pobre, y sobre esos potenciales, construye.
Pero desde tu oficina, con aire acondicionado y con todas las estadísticas,
hacer el gran plan como lo hacen en el Banco Mundial no sirve para nada.
Desde 2008 hasta ahora. ¿Podemos encontrar algún ejemplo de medidas
económicas bien aplicadas en algún país?
El ejemplo más notable y
más espléndido es el de Islandia. Es el único país que no socializó el
disparate. Islandia tenía cuatro bancos, que eran bancos nacionales. Privatizó
los bancos, que se metieron inmediatamente en el baile de todos los otros
bancos. A la vuelta de seis meses ya tenían deudas que eran como cinco veces el
PIB de Islandia. Llegó el momento del colapso, y la reacción de toda la
ciudadanía de Islandia fue ‘nosotros no pagamos un centavo, si quebraron, que
quiebren, y además que se vayan a la cárcel’. Quebraron los cuatro bancos,
juzgaron a los tipos, fueron a la cárcel y están presos. El único país que lo
hizo. Ahora, llama la atención de que se sepa tan poco eso, que no se haya
divulgado, y la razón es obvia, imagínate que hubiese provocado contagio, y que
ustedes hubiesen hecho lo mismo. ¿Te das cuenta qué terrible para los pobres
banqueros? Eso me recuerda a una propuesta muy simpática que hizo mi amigo
Galeano, por qué no creamos el movimiento ‘sea generoso y ayude a una
banquerito’. Islandia hizo lo que había que hacer, y mira cómo está Islandia
ahora, espléndida.
¿Por qué no se hizo en otros lados?
Si los otros lo hubieran
hecho se habría resuelto el problema. Pero surgen conceptos como ‘es que es
demasiado grande para que caiga’, ‘es demasiado poderoso para ir a la cárcel’,
todo ese tipo de conceptos, ‘too big
to fail’, ¡demasiado grande
para fracasar! Todos esos conceptos estúpidos. Si tú quieres ser delincuente
impune tienes que ser lo más grande posible. Pero anda a robar una gallina
porque tienes hambre, que vas a pasar cinco años preso. Eso sí que es
inaceptable, es un peligro para la sociedad. Estos monstruos ahí están, más
gordos que antes. En medio de la crisis, la plata para salvarlos se la
repartieron con bonos multimillonarios para que se fueran a casa. El que menos
se llevó 20 millones de dólares en el bolsillo, por el buen trabajo realizado.
¿Y los que perdieron la casa porque no pudieron pagar la hipoteca? ¿Los que
perdieron el trabajo, el ahorro? Bien, gracias, ahí están.
Ha mencionado antes el concepto de desarrollo a escala humana,
¿en qué consiste?
Es un desarrollo que
está orientado hacia la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales.
Y no está basado meramente en el crecimiento, porque el crecimiento y el
desarrollo son dos cosas completamente distintas. Y el desarrollo no necesita
necesariamente de crecimiento. El crecimiento es una agregación de magnitudes
cuantitativas, y el desarrollo, de elementos cualitativos, creativos. El
desarrollo no tiene límites y el crecimiento sí: no hay nada que pueda crecer
para siempre. Y como decía Kenneth Boulding, ‘el que
piensa que en un mundo finito el crecimiento perpetuo es posible, o está loco o
es economista’. Lo que yo propongo hoy día para una nueva economía, coherente
con los problemas que tenemos, es una economía que se basa en cinco postulados
y un principio valórico irrenunciable:
- La economía está para
servir a las personas y no las personas para servir a la economía.
- El desarrollo tiene que ver con personas y no con objetos.
- El crecimiento no es lo mismo que el desarrollo y el desarrollo no implica
necesariamente crecimiento.
- Ninguna actividad económica es posible al margen de los servicios que prestan
los ecosistemas.
- La economía es un subsistema de un sistema mayor y finito que es la biosfera,
en consecuencia el crecimiento permanente es imposible.
Y el principio valórico
en que debe sustentarse es que ningún interés económico, bajo ninguna
circunstancia, puede estar por encima de la reverencia por la vida. Recorre esa
lista uno por uno y verás que lo que tenemos hoy es exactamente lo contrario.
¿Y llegaremos, como humanidad, a darnos cuenta a tiempo de esto?
No sé, porque no tengo
una bola de cristal, pero el ser humano es siempre lo suficientemente estúpido
para no reaccionar mientras no se haya llevado un golpe. De manera que creo que
queda mucho sufrimiento por delante todavía. Y en muchos aspectos ya hemos
cruzado el punto de no retorno. El mundo ya nunca volverá a ser lo que fue.
Si tuviese la oportunidad de tomar las riendas de la economía mundial, ¿por
dónde comenzaría a corregir errores?
Ya te dije antes, primero
educar a economistas que entiendan el mundo. Eso para mí es el paso número uno.
Y en seguida, reforzar al máximo el mirar hacia adentro, fortalecer las
economías locales y regionales, fortalecer lo pequeño y lo mediano, y olvidarse
de la pura globalización. Porque esta globalización ha terminado siendo
tremendamente destructiva, con impactos espantosos en el planeta, llena de
absurdos y de disparates que son imposibles de comprender. Donde vivo yo, en el
extremo sur de Chile, que es una zona agrícola maravillosa, el otro día, cuando
fui a comprar la verdura, estaba sacando unos ajos, y resulta que ahora los
ajos que se venden en Valdivia ¡son ajos que vienen de China! Cuando nosotros
producimos ajos maravillosos.
Efectos de la globalización…
¡30.000 kilómetros de
viaje de ajos a un lugar donde se produce ajo! ¿Puedes entender una estupidez
como esa? Y el argumento del economista es que es más barato. Claro, ahí está
la trampita genial de los economistas, que inventaron esa cosa que se llama
externalidades, que los impactos que provoca es una externalidad que no tiene
nada que ver conmigo. El impacto que significa ese traslado en términos
ambientales, de emisión de gases, etc. eso no entra en el precio. El hecho de
que vas a destruir el producto local tampoco entra en el precio. Que ese ajo
viene subsidiado por el gobierno chino, eso tampoco se considera en el precio.
Simplemente se cuenta que este vale 3 y este otro 3,50. Los economistas están
llenos de esos trucos, y lo de las externalidades es uno de los más
escandalosos, porque es no hacerte responsable de los efectos que tú estás
provocando. Eso es inaceptable. Anticientífico por definición.
Tiene que ver con no tener en cuenta escenarios que vayan más allá de lo
inmediato…
Claro que sí. Yo
siempre me pregunto, toda esta gente que está destruyendo el medio ambiente de
forma escandalosa, ¿ninguno de estos tíos se ha puesto a pensar que va a tener
nietos, biznietos, y en el mundo que les van a dejar? ¡Creo que no se les pasa
ni siquiera por la mente! El negocio está en la plata que voy a ganar de aquí
al próximo año con esta especulación. Eso es lo que interesa, el resto no tiene
ninguna importancia. ¡Por eso es muy perverso!
Un cordial salduo a tod@s.-Faustino